S.O.S de la Tierra

S.O.S de la Tierra

Chile ha perdido el 80 por ciento de la riqueza de sus suelos agrícolas.
El salitre, uno de los grandes culpables, afirma ecólogo italiano de la U. de Chile. En vías de extinción la mayor parte de especies valiosas de flora y fauna. La simple desaparición del genuino queso de Chanco y la compra de gatos en Santiago… revelan los secretos de la ecología.

Por Luis Alberto Ganderats

“Compro hasta 300 gatos de cualquier tamaño raza, color y edad. Pago bien”. Este aviso aparecido en El Mercurio hace algunos años produjo sorpresa. Muchos creyeron que alguna abuelita había llegado al delirio en su amor a los felinos. Los gatos regalones, como consecuencia del insólito aumento de demanda en el mercado, tuvieron que ser protegidos casi policialmente por sus dueños. Los que llevaron gatos a la dirección indicada en el aviso pudieron comprobar que el interesado no era una abuelita ni una curtiembre, sino el diputado conservador Luis Ferrada Pérez, que estaba en sus cabales. Los conejos asolaban sus tierras de Linares y, naturalmente, lo tenían desesperado. Le llovía después de la lluvia.

Tiempo atrás había logrado exterminar a los pumas y zorros que mataban sus vaquillas y aves de corral: no muchas, pero él no estaba dispuesto a perder nada. Cuando creía poder descansar de esas amenazas, llegó la tercera plaga, mucho peor que las anteriores: sus campos se llenaron de conejos. Destruían sembrados y pastizales. Consultó a un experto, y éste le recomendó conseguir pumas y zorros para repoblar sus cerros y así restablecer el equilibrio biológico que él mismo había roto. Zorros y pumas cumplían el papel de impedir la propagación de conejos. El diputado Ferrada no pudo conseguir pumas y zorros de repuesto, por lo cual debió recurrir a la segunda solución: echar 300 gatos en los cerros para que se convirtieran en gatos salvajes, que darían cuenta de los conejos jóvenes. La plaga disminuyó notablemente y el parlamentario recobró la tranquilidad.

En carne propia había recibido de la naturaleza una lección práctica de ecología: cuando el hombre enmienda la plana a la naturaleza sin medir sus alcances, en la mayor parte de los casos comete un grave error. Los chilenos lo han venido cometiendo desde la época de la Conquista.

La explotación irracional de la flora, fauna y suelo tiene consecuencias alarmantes que la mayoría del país ni siquiera imagina. La tierra lanza sus S.O.S. sin que nadie la escuche, pese a los esfuerzos de personas que se han formado conciencia del peligro. Varios expertos participaron en las Jornadas Nacionales sobre Conservación de la Naturaleza y Recursos Naturales, celebrada hace dos semanas en Osorno. El impulsor principal fue el abogado Godofredo Stutzin,  precursor ecologista y animalista chileno. La UNESCO se reunió hace más de un mes con el mismo propósito.

RELACION ENTRE LOS VIVOS

El siglo pasado, en un ejemplo ya clásico, Darwin estudió el fenómeno de la existencia de trébol rojo en Inglaterra y su relación con la presencia de abejorros y ratones. Los abejorros, campeones de la fecundación de las flores del trébol, eran diezmados por los ratones de campo que devoraban sus panales y larvas. El biólogo comprobó que esos insectos abundaban más en los lugares vecinos a las ciudades, porque los ratones eran ahuyentados por los gatos. El éxito del trébol rojo -concluyó- se debe a la abundancia de abejorros. Un alemán llevó más allá el razonamiento afirmando que los gatos, perseguidores de ratones, eran los responsables de la abundancia de trébol. Esta especie vegetal aportaba el alimento fundamental al ganado inglés, y como la carne de ganado era la dieta básica del marino, podría decirse que el dominio inglés sobre los mares se debía, en último término … a los gatos.

Thomas Huxley fue más lejos -con algo de ironía- al afirmar que, por lo tanto, podría decirse que las verdaderas defensoras del poderío inglés eran los grandes amantes de los gatos.

La teoría de Darwin, aunque exagerada por la anécdota, dio en el clavo de un problema que estudia hoy la ecología, ciencia básica para comprender el desarrollo de la vida en la Tierra. Las estrechas interrelaciones entre los animales y las plantas determinan el “equilibrio ecológico” de la naturaleza, indispensable para la existencia del hombre. Simplemente los árboles sacan del suelo su alimento, compuesto en forma básica de sales minerales, en asimilables gracias a la acción de las bacterias y otros seres de la microfauna que pueblan las capas superiores del subsuelo. Para subsistir, estas bacterias deben tener acceso a las substancias orgánicas, que a su vez son proporcionadas por las plantas y animales muertos.
Se completa así el ciclo fundamental vida-muerte-vida.
No pueden existir los animales herbívoros del bosque sin la presencia de plantas alimenticias. Los carnívoros se extinguen si no cuentan con la carne de los herbívoros. Al morir unos y otros son absorbidos -igual que las plantas- por las bacterias luego de un largo y complicado sistema en cadena. Éstas alimentan a las plantas productoras de proteínas que sirven de sustento directo o indirecto a los animales. El hombre consume todas estas especies. Por lo tanto sus principales aliados, en último término, son …bacterias microscópicas del subsuelo.

EL SALITRE ENEMIGO

Chile es una buena muestra de cómo se puede, con una sonrisa en los labios, casi exterminar las bacterias enriquecedoras de la tierra, ignorando lo que se hace. El equipo del ecólogo italiano Francisco Di Castri, director del Instituto de Higiene y Fomento de la Producción Animal y miembro del Senado (senador…) de la reformada Facultad de Ciencias de la Universidad de Chile, estudia desde hace ocho años la crisis de la tierra en toda América, y especialmente en Chile. Ha recorrido el país desde Arica hasta la Antártica y sus conclusiones no son tranquilizadoras:

El suelo de Chile ha perdido más del 80 por ciento de su potencial biológico, o sea, sus protozoos, lombrices, insectos, hongos subterráneos microscópicos y bacterias. Las tierras son, por lo tanto cada vez más pobres. El proceso ha llegado a un extremo de gravedad en las últimas décadas.

Europa explota sus tierras desde muchos siglos antes que Chile, y conserva intacta más del 90 por ciento de su microfauna. Tiene su gente una actitud responsable frente a la naturaleza, abona sus tierras y no las fuerza. Chile ha arruinado sus suelos con varias prácticas irresponsables. Una de las principales es el roce a fuego de los bosques, que provoca finalmente la erosión: las tierras superficiales corren hacia los ríos.

El segundo factor de importancia es la explotación intensa e irracional de la tierra agrícola. En cada cosecha se consume gran parte de las sustancias orgánicas de la tierra pero el agricultor o campesino chileno no se ha preocupado de restituir al suelo esas sustancias. El único camino es usar abonos y no quitar de la tierra los desechos de las siembras, como la paja y los pastos. Se debe arar sin quitar esos desechos para que las bacterias puedan seguir alimentándose y realizando su labor esencial. Los abonos que enriquecen la tierra no son los minerales como el salitre, sino los orgánicos: guano, algas marinas -que sobreabundan en el Chile de 1968- y los desechos de grandes ciudades, los que se botan.

Di Castri:
El salitre ha sido y es uno de los grandes enemigos de la tierra chilena. Aunque las autoridades agrícolas lo saben, al parecer practican la costumbre del avestruz y no toman las medidas pertinentes, Es un “remedio”engañador. Produce mejores  cosechas, pero a la larga -y a la corta- empobrece las tierras, dificulta la vida de la microfauna y por lo tanto perjudica a la agricultura, Este nitrato habría sido menos perjudicial si nuestra corteza hubiera sido rica, pero como era y es cada vez más pobre, el salitre resulta su verdugo implacable. Otro factor de empobrecimiento es el cultivo de trigo que se hace sin dar descanso a los suelos. Como la semilla tarda muchos meses en transformarse en planta adulta, durante ese tiempo la tierra permanece sin defensa frente al ataque de las lluvias, que arrastran toda su riqueza hacia los ríos. La erosión espera en la antesala.

Otros factores muy importantes explican la crisis silenciosa de nuestro país. España es la única nación europea que hoy podría parangonarse con Chile en el aspecto ecológico. Con los conquistadores, en consecuencia, no pudo llegar una mentalidad conservacionista de la naturaleza. Al contrario, ellos trajeron a América -según los expertos- el hábito de explotarla tierra con criterio de minero: se le saca hasta la última gota y cuando ya no sirve -causa del maltrato recibido, de la falta de abonos y de bosques-, se sigue con la tierra vecina, sin preocuparse de recuperar la ya usada.. “Es el hombre con mentalidad de niño”, según frase de Godofredo Stutzín. “Rompe tierras y árboles como el pequeño deteriora todo lo que lo le rodea. Vive convencido que la naturaleza se ha hecho sólo para él. Y aunque fuera sólo para el, debe defenderla para poder subsistir”.

El ecólogo Di Castri suaviza algunas críticas:  
Una causa importante del deterioro de la tierra agrícola es en parte ajena al chileno. Las técnicas introducidas por influencia europea o norteamericana se han aplicado sin considerar que las condiciones del suelo son diferentes. Los mismos colonos europeos solían aplicar -y lo hacen hasta hoy- técnicas que daban buenos resultados en sus países de origen, ignorando que por su antigüedad las tierras chilenas -que son fósiles-  resultan más frágiles que las europeas. Una excepción más o menos honrosa la constituyen colonos alemanes de Valdivia y Llanquihue, que hoy tienen las tierras nacionales menos empobrecidas. Ellos son herederos de una tradición de amor y respeto a la naturaleza

Las tierras colonizadas por chilenos son hoy las que están en situación más crítica. En Aisén han resultado un desastre de punta a cabo. Tal vez nunca en Chile se habían cometido tantas barbaridades en poco tiempo. Están liquidando esa provincia, dice Di Castri.

ROMANTICISMO CON DRAMA

“Pobre Chile”, se lamenta el ecólogo y zoólogo de la U. de Chile Rubén Henríquez Mendoza: 
No se siente orgullo al hablar sobre nuestra conservación de flora y fauna. Copiapó, hoy rodeada de desiertos, fue bautizada por los españoles como San Francisco de la Selva. Todos los boldos, litres y molles que tal vez formaban esa “selva” fueron quemados en las fundiciones mineras o se les empleó para construir galerías. Nadie pensó en recuperarlos.
Hoy no queda nada. El hombre cortó los árboles como si sacara mineral de la tierra, y  no se preocupó de reemplazarlos. Hoy en Santiago y otras zonas se siguen cortando olivillos de más de 200 años para alimentar chimeneas que no necesitan, porque el clima de Chile es benigno. Esos y otros árboles se hallan en pleno proceso de desaparición.

Fernando Hartwig, doctor en Ciencias Naturales y jefe del Departamento Patrimonio Nacional del Servicio Agricola y Ganadero, SAG, cree que en Chile los árboles no permiten ver el problema del bosque:
-Todos quieren explotar la madera, pero nadie se preocupa del bosque, de nuestra riqueza forestal. Muchos nos comparan hasta con san Francisco de Asís cuando propugnamos su defensa. En realidad estamos defendiendo al hombre del hombre. Mientras en Chile las especies autóctonas más valiosas están amenazadas de extinción, los países africanos -que algunos miran por debajo del codo- nos están dando una lección

Ellos –dice-  se preocupan tanto como en Europa de conservar sus riquezas naturales. Los errores del pasado los van enmendando. Crearon parques nacionales y los defienden. Prohíben los safaris de caza y promueven los safaris fotográficos. En Chile tenemos 41 parques nacionales de propiedad del Estado, con un total de dos millones y medio de hectáreas. Para administrarlos y custodiarlos contamos sólo con 93 personas, incluyendo al personal que trabaja en los viveros. De ellas, 28 no tienen administración…
Como sí esto fuera poco, alega Hartwig, en todas las épocas los políticos y gobiernos han ido mermando estas riquezas de la comunidad entregándolas en concesión a colonos, en su mayoría irresponsables, que pronto se apoderaban ilegalmente de ellas. Estos robaban a todos los chilenos una riqueza fundamental. Antes de cada elección, los interesados en  apoderarse de esas tierras presionaban a los políticos, y así han ido apropiándose de tierras muy valiosas.

AUTORIDADES IRRESPONSABLES

La ofensiva contra las riquezas de la comunidad sigue hasta hoy. El gobernador de cierta comuna del Sur mandó recientemente un oficio a un “buen amigo” senador… solicitándole que no olvidara su compromiso de ayudar a la legalización de algunas ocupaciones ilegales en parques nacionales. Demuestra, como tantos, que desconoce el problema de Chile o no le importa.

Fernando Hartwig cree que se hace a esos ocupantes un flaco favor, pues no mejoran su nivel económico y destruyen en cambio las riquezas forestales:

-Los bosques son la espina dorsal de la agricultura. Regulan las aguas, evitan la erosión dan cobijo a las aves y anima les, protegen a la fauna autóctona acorralada por el hombre, ayudan a la eliminación de las plagas de la agricultura manteniendo en su seno a las aves que se alimentan de insectos dañinos y plagas. Estos parques son verdaderos viveros a los cuales se podrá echar mano si alguna verse resuelve reforestar con especies chilenas y no exóticas, como el pino insigne y el eucaliptus. En los bosques crece una flora riquísima que mantiene a una fauna también muy importante para el consumo, recreación, investigación y equilibrio ecológico. Sin embargo en muchos de nuestros parques se sigue explotand, con complicidad de ciertas autoridades o subrepticiamente, algunos bosques que tienen árboles de 2 y 3 mil años. En Villarrica y Puyehue se pueden encontrar buenos ejemplos.

En Estados Unidos, advierte,  los turistas dejan millones de dólares cuando visitan los bosques de sequoias milenarias. Los habitantes de cada lugar saben que ganan más con los forasteros que con la corta de esos árboles. En Nahuelbuta se conservan ejemplares de la araucaria araucana -única en el planeta- y nadie está seguro de que existan de aquí a pocos años si les sigue cortando, Las palmas chilenas sólo se conservan en Cocalán y Ocoa. Estas últimas pasarán a patrimonio nacional por legación de su propietario, Raúl Ovalle. Es el único caso de este tipo que recuerda en Chile. “Debería imitarse”.

LA IGNORANCIA EN EL EXTERMINIO

La situación de la flora y fauna chilenas ha sido estudiada durante más de 45 años por Carlos Yáñez Bravo, profesor, ex biólogo del Jardín Zoológico y miembro del Consejo de Protección de la Naturaleza, y que en giras profesionales y de investigación ha visitado la URSS, África, Europa y Estados Unidos. Su visión “no puede ser optimista”;
-La corta de bosques ha sido catastrófica. En el centro han desaparecido los bosques de cerro y las tierras “ganadas” para la agricultura ya sufren los efectos de la erosión ¿Han  sido realmente“ ganadas”? Yo creo que no Con la lluvia, la tierra arable se escurre hacia los ríos, los embanca y va a dar finalmente al mar. Pero éste rechaza los elementos extraños, como ocurre con el cuerpo humano y devuelve esa tierra en forma de arena. Crecen las dunas. Los vientos se encargan de hacerlas avanzar hacia el interior. Por eso Chile está ahogado en arena
Advierte que el río Maule sufre embancamientos porque se terminaron los bosques vecinos y la erosión ya ha dado cuenta de muchas tierras agrícolas. El río Rahue, de Osorno tiene un fuerte color café en invierno debido a las tierras que arrastra. Un diputado de la zona le llevó años atrás hasta la orilla de esto río y en tono dramático -porque el asunto es dramático- le dijo:
-En esas aguas se va mi patria. Se la lleva el río.
Y tenía razón, dice Yáñez Bravo. Chile se sigue vaciando al mar. La corriente transporta capas vegetales que tardan mucho en formarse. Una capa de 20 centímetros demora 2000 años.“¡Imagínese lo que estamos haciendo!”

Muchos chilenos no saben por qué ha desaparecido el “auténtico queso de Chanco”, tan bueno como el suizo. Se trata de un problema ecológico. En la zona del Maule existían pastizales muy valiosos. La tierra estaba mezclada con minerales que permitían una excepcional precipitación de las grasas en los vacunos. Producían leche muy rica, con la cual se fabricaba ese queso que conocieron nuestros abuelos. Hoy aquellos ricos pastizales están bajo las dunas…
El campesino chileno, por ignorancia, es enemigo de su tierra. Mata al chercán afirmando que “llama a la culebra”, pero ignora que es su mejor amigo al comerse los zancudos. Diezma a los pájaros carpinteros, al treile y al terutero que comen insectos dañinos o sus larvas. Los cazadores casi han extinguido especies valiosas como nutrias, lobos de río y de ma, quiques y chingues. Muchas chilenas que traen orgullosamente “piel de Skung” desde Estados Unidos no saben que se trata de la criolla piel de chingue importada por peleteros norteamericanos.

En Punta Arenas virtualmente desaparecieron los pumas, zorros, chingues y quiques, y los conejos constituyen ahora una tremenda plaga. En Chile se prohíbe la casa de guanacos, huemules y vicuñas -están desapareciendo-, pero hace poco tiempo este biólogo visitó una comisaría cordillerana del Norte Chico y vio que las paredes estaban tapizadas con pieles de vicuña. -Pregunté a uno de los suboficiales quién las había cazado y respondió poniendo una tremenda cara de satisfacción que habían sido ellos mismos. Solitos… No conocían la prohibición. Si no se instruye a los carabineros encargados de proteger nuestra fauna y flora, nada se sacará con legislar y amenazar con multas y cárcel. Por estas razones los dos animales que están en nuestro escudo casi no se ven El huemul -uno de los ciervos más interesantes de la Tierra- está virtualmente extinguido. El cóndor sobrevive muy lejos del hombre. Otro ciervo, el pudú. el más enano del planeta, ya casi es una especie histórica. No se encuentra fácilmente y existe sólo en Chile

AFRICA DA LECCIONES

El profesor Yáñez Bravo visitó la URSS, donde existe preocupación en materia ecológica. Pudo comprobar que los diez bisontes que sobrevivieron a la invasión nazi durante la segunda guerra se han transformado en una manada de 300, gracias a que fueron protegidos y puestos en un parque nacional. Con sólo dos hembras y ocho machos esperan obtener 10 mil ejemplares en varias décadas más y luego devolverlos a los bosques. Cuenta: En Senegal también se está reaccionando positivamente, pero aún sus habitantes sufren las consecuencias de una anti gua práctica aparentemente beneficiosa. Mataron a las fieras “dañinas” –especialmente leones-, pero con sorpresa y desagrado comprobaron que el número de antílopes “no dañinos” creció en tal forma que en poco tiempo provocaron la desaparición de bosques completos. El proceso de destrucción fue indirecto: comieron los pastos de las praderas, las tierras se erosionaron y el agua de lluvias en vez de filtrarse se evaporaba. Los ríos lentamente perdieron el agua y al secarse dejaron de alimentar a los bosques, que pronto comenzaron a desaparecer. La tierra nuevamente tomó represalias.

Modificaciones hechas a la naturaleza por los chilenos han tenido consecuencias imprevisibles. Introdujeron especies animales y vegetales exóticas, como el gorrión y la zarzamora. Este pájaro europeo come los huevos a las aves chilenas y ha precipitado su extinción o drástica disminución. Además ha colaborado a la propagación de la zarzamora, pues come sus frutos y siembra las semillas con sus deyecciones en campos de cultivo. Hoy es una maleza que no se ha podido eliminar.

La introducción del pino insigne y el eucaliptus también merecen reparos a los ecólogos Rubén Henríquez y Fernando Di Castri. El pino ha resultado útil en algunas zonas. Su crecimiento es rápido y permite detener las dunas. Pero se le ha plantado en zonas no erosionadas con fines puramente comerciales. Resultan económicos y de fácil venta, pero en los bosques formados por estos pinos el suelo se acidifica, muere la microfauna y se origina una tierra menos rica. La flora y fauna que crecen con otros bosques son abundantes, pero en los del pino insigne, muy pobres. Además la especie no se reproduce por tallos, sino que debe ser replantada.
Como las replantaciones suelen tardar largo tiempo, la tierra queda desguarnecida y las lluvias intensas provocan erosión. Si se intenta cultivar en ese suelo otro tipo de especie la acidificación es un grave inconveniente. Muchos agricultores han forestado las tierras erosionadas con pinos, esperanzados en poder recuperarlas para la agricultura, pero se han llevado un chasco. La implantación de esta especie exótica se hizo sin investigar previamente cómo responderían los suelos. Aun hoy esto es un misterio. Tampoco se sabe el resultado con el eucaliptus. Obviamente es gran consumidor de agua: donde se planta los niveles de aguas subterráneas bajan demasiado (“Sed sobre la esponja”, Revista del Domingo, 3 de noviembre). Los ríos acusan el golpe y toda la fauna vecina se resiente. El equilibrio ecológico tal vez sufrirá pronto las consecuencias

LA FABULOSA FAUNA ANTARTICA

Francisco Di Castri se lamenta de que Chile abandone la plantación de especies autóctonas. Tienen más antigüedad que cualquier otra extranjera, aunque tarden más en crecer. Algunas son “fósiles vivientes”, pues en el resto del planeta sólo se encuentran en estado fósil:

Chile es un paraíso para los ecólogos. Conserva suelos, flora y fauna que tienen millones de años. Muchas especies existen desde la época en que Chile estaba unido a la Antártica, Nueva Zelandia y Sudáfrica, formando un solo gran continente. El actual continente helado tenía climas benignos y estaba cubierto con bosques de araucarias y robles. Muchos coleópteros, lombrices, bacterias y otros seres microscópicos de Chile se encuentran en estado fósil en la Antártica y aún viven en Nueva Zelandia y Sudáfrica.

Di Castri agrega que la flora y fauna de nuestro país se parecen, por lo tanto, más a las de Sudáfrica y Nueva Zelandia que a las de Argentina. La cordillera y los desiertos han transformado a nuestro territorio en un vivero aislado de valor incalculable El hombre – llegado sólo ayer- se está encargando de destruirlo. Una de las reservas de investigación más importantes los posee Chile en la Antártica. En ningún otro continente existe tanta vida terrestre. Su  suelo contiene, en cada kilo de tierra, 100 a 200 mil seres vivientes pequeños,  microscópicos en su mayoría. Es una tierra animada, que se mueve casi a simple vista.

FABRICAS QUE ENVENENAN

La urgencia económica y científica de salvar la flora y fauna chilena adquiere una grave proyección sanitaria y humana en la opinión del doctor en Ciencias Naturales Fernando Hartwig:
-El habitante de Santiago y otras grandes ciudades no tiene conciencia del mundo natural que lo rodea y del deterioro que este sufre. Lo absorbe la lucha por la existencia. Por eso cuando a un santiaguino le lloran los ojos a causa del gas carbónico expedido por los vehículos, no protesta ni le atribuye gran importancia. Habla del smog con la desaprensión con que se recuerdan las guerras púnicas. Ignora que su salud se resiente por la falta de aire puro. Nadie reclama en forma organizada porque las municipalidades siguen autorizando – para vender patentes y recibir contribuciones- que se construyan más fábricas en el sector Sur de Santiago. Las autoridades sanitarias saben que el viento predominante es el del Sur que acarrea al centro todos sus hollines. La Oficina de Higiene Ambiental, sin embargo, parece que no supiera del problema. Existe una conspiración de silencio. Nadie hace nada. Creo que ninguna ciudad del mundo tiene en 1968 el aire más enrarecido que el de Santiago.
Algunos dicen que la norteamericana ciudad de Los Ángeles tiene los únicos “ángeles negros” a causa del smog y que es más dañina que Santiago. Hartwig no lo cree. Por estas razones es urgente salvar nuestros parques nacionales y conseguir mediante educación, que el chileno aprenda a defender su casa, que aprenda ecología, que es el estudio de la casa u hogar en su origen etimológico.
Si salvamos los parques nacionales, el habitante de Chile tendrá lugares donde reparar el mal que se hace a sí mismo por la contaminación atmosférica. La clase media, que es la clase culta, debe tomar conciencia. Este es un cáncer silencioso que está matando a Chile.

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