Patricio Achurra | “Quise tener un harén”

Patricio Achurra
“Quise tener un harén”

La Madrastra, Alguien por quien vivir, Prisionero de la medianoche, La noche del cobarde, El ángel malo… son nombres de telenovelas tan populares  para la mayor parte de los televidentes, que resulta redundante contar quién es Patricio Achurra Garfias (1948). Malo, bueno o galán, malo o bueno como actor, representa una realidad en materia de fama, conocimiento masivo y debates sobre talentos en nuestra televisión.

Aquí intentamos una excursión por los caminos que llevan a sus gustos simples y a sus aspiraciones profundas. Lo descubriremos más intenso, más comprensivo, y, a ratos, más niño. 

¿Qué junta en su vanidoteca?

-Las fotos y reliquias de cuando fui atleta seleccionado de Chile y competí en un Sudamericano Juvenil en Lima.

¿Situaciones que le producen ansiedad?

-Ser pasajero de un taxista que se cree campeón de velocidad; el alza del costo de la vida; discutir sobre mis remuneraciones; los bombardeos a La Moneda; los goles de la selección chilena; los K.O. a los boxeadores chilenos aspirantes a campeones mundiales.

¿Defectos y cualidades notorios que usted advierte en la clase más alta de Chile?

-Defecto: falta de sensibilidad frente a la situación de los más débiles. ¿Cualidad? Saber mantenerse en el poder.

¿Lo que detesta por sobre todas las cosas?

-La violencia, la brutalidad, la tortura, en síntesis, la inteligencia humana puesta al servicio de la destrucción.

¿A qué majadero evita escuchar, sistemáticamente?

-Por favor, repítame la pregunta,

¿Ha sentido deseos de que alguien desaparezca para siempre?

-Sí.

Rasgo de carácter que le ha hecho a Ud. mayor daño.

-Hacer siempre las suposiciones sobre otras personas en sentido positivo. Pero ya es demasiado tarde para cambiar.

Obligado a nacer de nuevo y fuera de Sudamérica, ¿qué cuna escogería?

-Costa atlántica de los Estados Unidos. Tal vez Boston.

¿Cuáles sin sus gustos de persona bien?

-Viajar todos los años a Europa, practicar el velerismo y tener el mejer auto deportivo. Esos son mis gustos. Nunca los he podido practicar.

De acuerdo con sus aspiraciones, ¿qué nación de hoy satisface más a usted por su forma de organización social y económica?

-Los países europeos que han desarrollado un estado fuerte con una empresa privada eficiente, como Suecia, Francia, Alemania Yugoslavia.

Describa la casa en que le gustaría vivir, características y ubicación.

-Estilo colonial, rodeada de árboles grandes y frondosos. Con un corredor, baños grandes y espacios para los niños. Podría estar en la comuna de La Reina.

¿Cómo definiría sus relaciones con la religión?

-Son buenas. A pesar de ello no son totales, y tampoco dejan de ser críticas. Soy católico.

¿El mejor de los libros que ha leído?

La Biblia. Es el único que he vuelto a leer periódicamente.

¿Qué situación vivida por otras personas le produce envidia bajo control?

– La de los periodistas que recorren el mundo haciendo reportajes y notas de todo tipo.

¿Lo más grato de sus fines de semana?

-El almuerzo familiar del domingo en la casa de mis padres. Es una linda familia, grande y discutidora.

¿De qué fobia o temor infantil no logra liberarse?

-No me he liberado de ninguno.

Describa sus vacaciones perfectas.

-Con mi familia, en un lago en el sur. Pesca, caminatas en los bosques, observación con mis hijos de todo ese mundo distinto. Y en una cabaña, ahí cerca, un grupo de amigos.

¿Cualidades que le agregaría a la mujer chilena?

-Le pediría que asumiera su sexualidad sin terror ni pudor.

¿Con qué o con quienes ha dado usted los más profundos bostezos?

-Con la clase de Derecho Romano cuando estudiaba Leyes.

¿Cómo es su relación con la angustia y la culpa?

-Con la angustia es cíclica. Cada cierto tiempo tengo que esforzarme para alejarla. Es algo así como angustia existencial. Con la culpa, también, pero en ese caso se refiere a no tener capacidad para demostrar permanentemente que quiero a los que quiero.

¿Cosas que nunca ha hecho por temor al ridículo?

-Cantar en público.

¿El peor defecto que aceptaría confesar aquí?

-Mis impulsos para decir lo que pienso, y mis frenos que hacer terminar siendo diplomático o cauto.

¿Cómo quisiera que se le recordara después de muerto?

-Fue una buena persona.

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