Osvaldo Puccio |  Allende, un tío burgués

Osvaldo Puccio
Allende, un tío burgués

Publicado el 9 septiembre 1991

Asombra no verlo envejecido y amargado, sino joven y contento. Y no por su edad, ya que nació el 52. Es por los conflictos y remezones que le ha tocado vivir. Tenía apenas 13 años cuando lo entrevisté por primera vez, por su fama de precoz revolucionario marxista. Me dijo que su “tío”, el senador Allende, le parecía bastante “burgués”. También su padre, Osvaldo Puccio, entonces secretario privado del presidente de la Unidad Popular. Tiempo más tarde, este joven hizo una escala en el MIR, y era nuevamente socialista el 11 de septiembre del 73 cuando vivió el ataque a La Moneda en su interior, junto a su padre y a su “tío”. Tenía 20 años.

Sobrecogido, indefenso, quizá en algún instante del ataque aéreo le acompañó la imagen de su abuelo, experto en defensa antiaérea, militar y finalmente general de la FACH en retiro, por el cual lleva el nombre que lleva. Salió con su padre de La Moneda humeante, cuando éste fue enviado por Allende a parlamentar con los militares del Ministerio de Defensa, junto a Daniel Vergara y Fernando Flores. Todos fueron finalmente hechos prisioneros, y ese veinteañero estuvo más de 70 días en un recinto militar incomunicado, casi enloquecido. Luego lo recluyeron por siete meses en isla Dawson y en Ritoque, para ser, al fin, expulsado del país sin documentación alguna.

Acogido por los gobernantes comunistas de la República Democrática Alemana (debió servirle tener abuelas Reichhardt y Giesen), estuvo exiliado hasta 1984. Este 11 de septiembre lo encontró oscilando entre dos golpes: con un Pinochet fuera del gobierno; el Partido Comunista de la URSS convertido en chatarra después del choque de agosto con Gorbachov y Yeltsin; la URSS desmoronándose como una escenografía sujeta con chinches, y todas sus ideas políticas de la niñez tan ciertas como el Viejo Pascuero.

Mantiene, contra todo pronóstico, su capacidad de gozar. “Lo peor que nos puede pasar es convertir el dolor en amargura”. Esa misma sabiduría y el carácter burlón de los 20 años le permitieron ser bromista hasta en la isla-presidio Dawson.

Alguien recuerda que a él le tocaba limpiar un brazo de mar que había bajo las letrinas usadas por los presos políticos. Aprovechando esa posición, y quizá un poco irritado con la tarea, un día golpeó con su pala la sentaderas de un afligido ocupante de las letrinas. A medio arremangarse, su víctima abandonó apresuradamente, sobresaltado, el lugar. Nunca ha sabido quién fue; ni qué temió.

Así de sorpresiva debió resultarle a él, ahora, la demolición del mundo comunista. Y no es que le faltara sentido crítico. Tiempo atrás se atrevió a decir que la izquierda chilena conocida antes por él “actuaba en chileno, pero pensaba en ruso o en cubano”.

Casado con frau Ulrike Wulkau, tiene tres hijos, el mayor llamado Osvaldo Salvador. No está en el Parlamento como quería y querría. A última hora alguien lo bajó de las listas.

¿Cuándo cree que Pinochet dejará la jefatura del Ejército? ¿Qué hará después y dónde?

La dejará cuando note que ostensiblemente su capacidad de hacer daño ha disminuido. Luego tratará de seguir haciendo lo mismo desde otro lugar.

¿Cómo son sus relaciones con el sentimiento de culpa?

Como la de todos los chilenos, y que además si es socialista: activísimas.

¿Será el mundo mejor o peor dentro de un siglo?

Mejor. Más tolerante, más humano, más justo y espero que sin ejércitos.

¿Cómo se definiría respecto del dinero?

Más bien con contradicciones. En todo caso con una imaginación para los gastos que supera el talento para los ingresos.

¿Le gusta más Aylwin cuando sonríe o cuando se enoja?

Cuando se le pasa el enojo porque lo aplaudieron por enojarse.

¿Qué modificaría al tiro del periodismo chileno?

El temor reverencial a El Mercurio. Defecto no solo del periodismo.

¿En qué condiciones su vida se haría virtualmente intolerable?

Conviviendo con militares.

¿Ha sufrido mucho por amor?

Un bien poco, y lo he encarado como los boxeadores: aguantando el castigo.

Obligado a nacer otra vez, ¿qué cuna escogería?

Los bracitos de la Meryl Streep.

¿Cuál es la noticia que más disfrutaría leyendo mañana?

Stalin, Hitler y Mussolini observan su obra milenaria… y Pinochet fue hibernado para ver lo propio en Chile unos años más.

¿Qué rasgo físico le incomodaba siendo niño?

Haber conjugado siempre ser chico y malo para la pelota.

¿Cómo ha sido su relación personal con el odio?

Marcada por la poca eficiencia y la menor pertinacia.

¿Conoce bien a sus vecinos?

Son mis amigos, a pesar que tengo un gallo cantor.

¿Qué haría en un año sabático?

Tremendos planes, para terminar haciendo lo mismo que ahora.

¿Su peor defecto confesable?

Que me cuesta mucho encontrar alguno.

¿Su mayor curiosidad?

Saber qué hay de comer.

¿Habla solo?

Casi siempre y de todo. Además siempre anuncio en voz alta lo que me propongo hacer.

¿Existe placer físico comparable al que ofrece la sexualidad?

Siendo mi experiencia bastante modesta, creo que la sexualidad sale siempre ganando por un cuerpo.

¿Rasgo juvenil que querría conservar siempre?

La libido con respaldo en la cuenta corriente.

De lo dicho en su contra, ¿qué le ha hecho gracia?

Que fui ofensivo con Lenin.

¿Cómo es el dios o los dioses en que cree?

De hacerlo, me imagino un tipo joven, con notable sentido del humor, cierta distancia cínica de las cosas y una debilidad por las cosas complicadas.

¿Cuál sería su mayor desgracia?

Que nuevamente lleguen los malos al gobierno de Chile.

¿De qué modo maneja y experimenta su agresividad?

Puedo ser muy hiriente con la gente que quiero. Entonces la manejo con un voto de silencio.

¿Qué es para usted una persona culta?

El que sabe reconocer las modas, todavía no ha leído a Kundera y no se refiere a esta época congratulándose de ser testigo, y sentirse actor, “de los más profundos cambios en la historia del hombre”.

¿El día más pleno de su vida, descartando matrimonios y nacimientos?

Cuando en la Biblioteca de Berlín terminé de escribir mi doctorado.

¿Obra humana que más admira?

La historia cuando no la cuentan los que la ganaron.

Monos animados y caricaturas preferidas. Diga la razón.

Los Picapiedras, Asterix, Condorito y Mafalda, porque mal que mal soy “intelectual de izquierda”.

¿Por qué tanta gente joven tiende a la convivencia en pareja y rechaza o posterga el matrimonio?

Felizmente, en algún sector la hipocresía de este país no determina mayoritariamente las conductas. Independientemente que creo que la convivencia anterior al matrimonio es mejor para la pareja y más sana para la sociedad.

¿De qué se disfraza Puccio cuando se viste?

De caballero de liceo fiscal.

De sus contemporáneos, ¿a quién admira más?

Hace algún tiempo decidí no admirar más a gente actualmente viva.

Diga tres características que a usted le parecen propias de una mujer de mal gusto para vestir.

Ni en los casos más extremos yo diría: Lucía esa señora de mal gusto.

¿Qué tipo de emociones siente cuando escucha en la TV a los siguientes personajes?

Ricardo Lagos: Interés; V. Teitelboim: Me recuerdo que es el más antiguo miembro de comisión política de los PC del mundo; Evelyn Matthei: Simpatía; Eduardo Frei Ruiz-Tagle: Un gran DC, con el cual se puede trabajar muy bien; General Contreras: Hasta ahora no lo he visto, así que espero verlo entrando esposado a los Tribunales; Patricio Aylwin: Mucho respeto, aprecio y gratitud.

Ver texto publicado en revista en formato PDF OSVALDO-PUCCIO