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Ñublenses, chillanenses y la fama – Luis Alberto Ganderats
Ñublenses, chillanenses y la fama

Ñublenses, chillanenses y la fama

Me temo que con las líneas que vienen el lector va a desenterrar más preguntas que respuestas. Difícil es llegar a saber por qué coincidieron en Ñuble las cunas de personajes que se ganaron, como O´Higgins y Prat, el derecho a dar sus nombres a las principales calles de Chile; o como el aviador Arturo Merino Benítez (foto, de uniforme), a nuestro principal aeropuerto; como Ramón Vinay y Claudio Arrau (foto, en su piano)que hicieron retumbar el nombre de nuestro país en la mejor interpretación del planeta; como Violeta Parra (foto, con su hermano Nicanor) y Víctor Jara (foto, cantando y guitarreando), en la música más universal del sentimiento, cantados por Serrat y Mercedes Sosa; como Nicanor Parra (foto, junto a su hermana Violeta), que puso en la historia de la literatura el guiño genial de la anti-poesía; como los artistas Marta Colvin, que llenó los barrios de Francia con sus esculturas, y Pacheco Altamirano, que con sus pinceles inventó Angelmó; como los políticos José Tohá, Volodia Teitelboim y Santiago Labarca, separados en el tiempo, cercanos por la escritura y el pensamiento. Hay una muchedumbre de otros ñublenses con gloria: el popular “tío” Lalo Parra y el sargento Aldea; los narradores Marta Brunet y Mariano Latorre; el escultor Virginio Arias, que dio imagen al Roto Chileno; el investigador del folklore Oreste Plath; y el actor Nelson Villagra, protagonista de El Chacal de Nahueltoro. 

¿Por qué horizontes tan amplios en la estrechez de una provincia?

Hay misterios que sólo aumentan cuando se tratan de explicar. Es lo que dice Cortázar en Rayuela. Y no intentaremos entender aquí lo que quizá puede explicar el azar. Este mes, por primera vez en su historia, uno de los equipos deportivos de Ñuble ha llegado limpiamente a nivel continental, ganando un lugar en la Copa Sudamericana de Fútbol.

Fue precisamente por su alegre hazaña que nos acordamos hoy de la provincia. Nos habíamos acostumbrado a verla como tierra del gran esquí y de las termas; de sustancias, longanizas y mercados olorosos; de cacharros de Quinchamalí, músicos de Huambaly, de maderas junto al río Cholguán. Una provincia habitada por buenas personas, tal vez porque su tierra ha sido generosa en la comida, aun con los pobres. O porque el terremoto de 1939 produjo un impulso solidario que nunca se ha secado entre los chillanejos (o chillanenses, como algunos prefieren decir.) Hace años, conversando con, Premio Nacional de Periodismo, entonces director del diario principal, le costó identificar una limitación: “Hay en la gente un cierto complejo de modestia, de apequenamiento.”

El Club Ñublense sale hoy a borrar ese apequenamiento. Y en el pueblo de Yungay me desmintieron, esa vez,  el complejo de modestia. Almorcé en el… Hilton Grill, atendido por un garzón que llevaba una polera con la leyenda University of Ireland.

Ñuble ya tenía hambre internacional.