Marco Antonio de la Parra | “Un siquiatra en el diván”

Marco Antonio de la Parra
“Un siquiatra en el diván”

Publicado el 19 noviembre 1990

Para quien se interese por el teatro, la literatura y la cultura en general -es decir, el lector de HOY- se gastaría garganta en vano tratando de explicarle quién es este siquiatra, dramaturgo, novelista y brillante animador cultural. Porque una cosa es saber quién es, y otra, cómo es. Juzgue el lector si Marco Antonio de la Parra es de los que se muestra o de los que se oculta mucho (porque de ocultarnos, todos nos ocultamos algo).

¿Se sentirá el chileno representado por él?

No olvidemos, sin embargo, que es un siquiatra que voluntariamente se ha tendido en el diván.

¿Cómo son sus relaciones con el sentimiento de culpa?

Demasiado habituales y su poco flagelantes.

¿Qué cosas ha inventado el chileno, según usted?

La lata, las ganas, la tincada, la avivada, el mal de ojo, la talla y una larga lista de bellísimos garabatos. También el achunchamiento y el chaqueteo.

Cuente de qué manera experimenta y maneja su agresividad.

Internamente, muy violenta; pobre descarga. Principalmente verbal.

¿Qué le parece el día domingo?

Fantástico por la mañana, remolón, pero gozoso en media tarde, terrible por la noche (como la vida).

¿Qué tipo de bromas ha debido sufrir siempre por parte de su familia?

Apúrate, acelerado.

¿Cómo es el Dios o los dioses en que cree?

Larga pregunta, terrible. Silencioso Dios que me exiges tanta reflexión para reencontrar la fe. Misterio.

De los socialismos reales, que parecieran en liquidación, ¿qué cosas rescataría para Chile?

Las oportunidades frente a la cultura, la posibilidad de que haya un mínimo para todos.

Se ha dicho, y parece que con razón, que un chileno en el extranjero es una tortuga que no acepta separarse de su caparazón. ¿A qué lo atribuye?

Cultura de rincón. Apequeñamiento criollo. ¡Tema para una conferencia!

¿Qué modificaría urgentemente del periodismo nacional?

Que hagan tanta pregunta tonta. Que se deslumbren con glorias de pacotilla y estrellitas de utilería. Que se asusten de pensar.

¿Actitud femenina que le saca de quicio?

El desprecio rabioso por los hombres. El querer conseguirlo todo coqueteando.

¿Reforma a la que usted más aspira?

A cualquiera que erradique la hipertrofiada importancia del mercado.

¿El peor defecto que aceptaría confesar aquí?

Mi enorme dificultad para olvidarme del todo de la mirada ajena al momento de la creación.

¿Cosas de Chile que usted modificaría de inmediato?

Su culto a la envidia.

¿Cree que el mundo será mejor o peor dentro de un siglo?

Habrá de todo. El deterioro es parte inevitable del ser humano. Existirá muerte y guerra y odio. El progreso es una fantasía.

Usted tendrá un fracaso definitivo en lo profesional o en el matrimonio. Diga a cuál teme menos y por qué.

En lo profesional pienso que me recuperaría o buscaría otra salida. Lo matrimonial sería atroz.

Para insuflar alegría a los chilenos, Benjamín Subercaseaux no encontró otra solución que la transfusión de sangre total… ¿Qué piensa usted?

Lo que pasa es que usamos el humor para enfrentar las desgracias. La alegría no es nuestro fuerte. Nos faltó sangre negra en la mezcla de razas.

¿El día más pleno de su vida descartando matrimonios y nacimientos?

Estreno en Madrid de La secreta obscenidad de cada día. Publicación de mi novela La secreta guerra santa de Santiago de Chile.

¿Lo más que le gusta de usted?

Los días modestos, en que me interesa la verdad por sobre el prestigio.

¿Qué tipo de emociones siente cuando en la TV escucha a los siguientes personajes?

-Patricio Aylwin……. Orgullo

-Jaime Guzmán………. Sospecha

-Volodia Teitelboim… Indiferencia

-Ricardo Lagos……… Fuerza

-Evelyn Matthei…….. Agrado

-Eduardo Frei R…….. Simpatía

-General (r) Manuel Contreras…… Cambio de canal.

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