Hernán Olguín |  Contra la exacerbación del feminismo

Hernán Olguín
Contra la exacerbación del feminismo

No existe otro periodista en Chile que haya saltado tantas fronteras rastreando noticias científicas y tecnológicas. Su rostro es desde hace tiempo el símbolo de la buena televisión cultural, como es el de Bernardo de la Maza en el comentario internacional. Casualmente, este año, especialistas japoneses que participaban en una reunión científica en Chile le diagnosticaron cáncer estomacal. En esa dura lucha se encuentra hoy.

¿Se ha sorprendido actuando bajo el influjo de alguna superstición?

-Sí, cuando me tengo que devolver a la casa o a la oficina, invariablemente me siento, rezo una oración y después vuelvo a salir.

¿Desde cuándo no llora?

-Desde hace unas semanas, en misa, cuando daba gracias a Dios y a la Virgen por haber terminado un largo y “pesado” tratamiento médico.

¿Qué preferiría que se hiciera con su cuerpo después de muerto?

-Que lo entierren en la misma tumba que mis padres y donde más tarde lleguen mis hijos.

¿Se deja tentar a veces por alguna frivolidad?

-Sí. De vez en cuando una noche de baile en una discoteca, o alguna ida al Picaresque para reírme a toda mandíbula con los números cómicos.

En materia de amor, ¿se ve Ud. como corredor de fondo o experto velocista?

-Hoy soy un tranquilo corredor de fondo. Cuando lolo era semifondista, con buen pique para adelantar en curvas.

¿Con que cosas cotidianas simboliza la tontera?

-Ver telenovelas y hacer de sus conflictos y dramas un tema favorito de conversación.

Identifique con pelos y señales la música para escuchar que le ha producido por mucho tiempo un placer a toda orquesta.

-El bossa nova. Para mí es la música romántica más bella, melodiosa y sugerente. Pero mis gustos son muy variados. Me agradan desde los tangos, boleros y el jazz, hasta Elvis Presley, los Beatles y la buena música popular actual.

La libertad que Ud. más valora.

-Plena e irrestricta libertad de prensa e información.

Actitud femenina que le saca de quicio.

-La exacerbación del feminismo y los ímpetus exagerados de liberación o competencia con el hombre que, por fortuna, en nuestro medio presentan muy pocas mujeres.

Defectos que Ud. advierte más notoriamente en la clase social más alta de Chile

-Que inmediatamente se queja de pobreza cuando pierde un grado mínimo de su situación excepcional, y, en muchos casos, la falta de solidaridad con los más necesitados.

¿Cuándo cree Ud. haber divertido más a la gente?

 -Cuando conducía Teletrece y luego de varios intentos no pude pronunciar el apellido Larraguibel. Fue tal la tentación de risa que hubo entre todos los que estaban en el estudio, incluyéndome a mí, que debimos cortar el informativo hasta que retornara la serenidad.

¿Cuál es el político chileno activo que Ud. más respeta?

-Respeto a todos los políticos que actúen con honestidad, sinceridad y real espíritu democrático. Creo que esta actividad no debe ser fácil en un país donde todos descalificamos a quienes no piensan como nosotros, habitualmente con mucha ligereza.

¿El más pernicioso personaje de la historia?

-Adolfo Hitler.

¿Cuál es su estado de ánimo respecto de Chile?

-Una mezcla de inquietud y esperanza.

Principal aporte de los últimos cuatro presidentes de la Republica.

-Alessandri, la austeridad en sus políticas de gobierno y en su vida personal; Frei, la chilenización del cobre; Allende, la nacionalización del cobre; Pinochet el tratado de paz con Argentina.

¿En que se parece a sus padres?

-A mi madre, en lo sentimental y llorón; a mi padre, en lo perseverante y porfiado.

Su peor defecto

-Al 90 por ciento de las reuniones, citas o entrevistas llego atrasado por lo menos un cuarto de hora.

¿Qué virtud suya intentaría que se le reconociera como acto de justicia?

-Sólo que soy un buen padre y un buen ser humano.

Nota. Hernán Olguín murió un año y medio más tarde, en julio de 1987. Tenía 37 años. Ver texto publicado en revista en formato PDF Hernán-Olguín