Halloween, la muy católica

Halloween, la muy católica

Imposible saber por qué las montañas rusas se construyen cada día más empinadas y al límite del vértigo; por qué aumentan los adictos al riesgo en los países que venden el turismo aventura. Extraños placeres. Lo que sí tenemos claro es que no hay nada nuevo. La fiesta del Halloween de estos días, asociada a seres que atraen por el miedo, resulta ajena y gringa para los abuelos chilenos, pero es en verdad muy católica desde hace siglos. Su nombre en inglés, desde luego, está relacionado con la celebración cristiana de Todos los Santos (All Hallow´s), y la víspera de ese día (Eve.)  Con el tiempo, el All Hallow’s Eve se convirtió en Halloween.

Fue traída a nuestro continente desde Europa a mediados del siglo XIX, cargada de costumbres cuyos orígenes se pierden en la prehistoria. Luego ha usado la fuerza expansiva de los Estados Unidos y del comercio para convertirse en una celebración universal. Se inicia en Norteamérica como una fiesta católica de pequeños grupos, que desde la llegada de los irlandeses, hacia 1840, no ha dejado de crecer. Se  hizo masiva después de la Primera Guerra, la guerra de la angustia. Y se terminó de masificar por influencia del cine de terror, a partir de La noche de Halloween, 1978, y sucesivas series de la TV. El contagio chileno definitivo comienza en los años 90.   

Halloween se celebró entre los celtas desde época remota, al iniciarse los fríos, siempre el día 31 de octubre (de nuestro calendario.) Hace ya 2.500 años, en esa fecha, los campesinos celtas sacaban el ganado de los potreros para protegerlos en establos. Se creía entonces que muchos espíritus, aprovechando los días tenebrosos, salían del cementerio con la intención de meterse en el cuerpo de cualquier ser vivo, incluso de sus animales, y así resucitar. Para alejarlos, el campesino ensuciaba las casas y colgaba objetos repugnantes: huesos, calaveras, figuras monstruosas.

La costumbre infantil de pedir dulces se incrusta más tarde. Viene, parece, de la tradición holandesa de Sint-Maarten, la Fiesta de San Martín de Tours, que se celebra el 11 de noviembre. Esos niños siempre esperan un pequeño regalo, pero a cambio entonan canciones, iluminados con bellas linternas de papel. En el Halloween, los niños sólo aportan su feo disfraz y la mano estirada. En España, cuando les abren una puerta suelen usar la expresión “Truco o trato”, originado en el Trick or Treat (broma o convite).

Si no hay convite, hay broma. Y puede ser pesada.