Facebook como Scarface

Facebook como Scarface

A principios de febrero, los propietarios de Facebook anunciaron que la red pasaba a ser dueña de una “licencia perpetua y mundial” sobre todo contenido subido a su sitio. Si un usuario decide cancelar el servicio, su información va a desaparecer de su página personal, pero “no para aquellos a los que ya se la había enviado“. Facebook tiene ahora derecho a utilizar libremente todo el contenido, incluso si una persona elimina un documento o cierra su cuenta.

Facebook es la primera red social que dejó de ser territorio casi exclusivo para adolescentes. Lo utilizan adultos y grandes operadores turísticos y financieros. Unas 200 mil personas se suman cada día, y ya se le considera potencialmente superior a MySpace y Google. Su líder, Mark Zuckerberg, que será magnate antes de empezar a perder pelo, es un chico californiano de 24 años (foto, con Facebook a sus espaldas).

El usuario común encuentra en Facebook un medio para conectarse con amigos, y relacionar a esos amigos con los amigos de los amigos, hasta el infinito. Ya tiene  almacenadas más de 2 mil millones de fotografías, y sus propietarios lo quieren como un muro para instalar publicidad, para lo cual hicieron un rediseño que permite separar la página principal de otras destinadas a los avisos y juegos. Los publicistas sonríen, pues Facebook accede a personas con capacidad de compra, normalmente entusiastas del consumo, y por eso, muchas de las empresas modernas han echado sus anzuelos. También los que otorgan crédito a través de Facebook, aunque empiezan a recibir críticas porque no existiría transparencia sobre los intereses.

Un medio británico, la BBC, disparó al flanco de la seguridad. Dice que tiene fallas que permitirían utilizar datos de los usuarios y sus contactos. Hay desconfianzas mayores. En el también británico The Guardian, premiado diario liberal, uno de sus colaboradores relaciona a Facebook con un plan de manipulación planetaria. Da nombres de personas y empresas, fechas y antecedentes documentales. Tom Hodgkinson -adversario declarado de las redes sociales on line– dice que Peter Thiel, financista inicial del proyecto, es un ideólogo neoconservador y filósofo adversario del multiculturalismo, combatiente activo contra el liberalismo representado hoy por el presidente Barack Obama. Sostiene Thiel, como filósofo, que se debe abandonar la vieja idea de la vida “ligada a la naturaleza” para asumir la “conquista de la naturaleza”, lo cual se lograría potenciando el mundo virtual. Afirma que el valor ahora solo existe en las cosas imaginarias. Antes que en los objetos manufacturados, cree en el valor que se puede encontrar en las relaciones entre los seres humanos. Así, Facebook -del cual es uno de los propietarios dominantes-, surge como una herramienta fabulosa. Su poderosa empresa de pagos PayPal, que ha sido un medio para mover dinero sin muchos  controles, está asociada a Facebook (foto, Peter Thiel y Elon Musk, con PayPal)

Hodkingson advierte que eso no es todo. Una de las más recientes inversiones en Facebook la hizo Greylock Venture Capital. Uno de sus socios, Howard Cox, es miembro de In-Q-Tel, perteneciente al ala de inversión en capital de riesgo de la CIA (fotoj, en el World Economic Forum). Ésta se dedica a identificar empresas que estén desarrollando tecnologías; se asocia a ellas, y de ese modo entrega sofisticadas armas tecnológicas a esa agencia de inteligencia. ¿Qué destino tendrán ahora las informaciones e imágenes subidas a Facebook? ¿Qué otros cambios unilaterales podemos esperar los usuarios?

Hace poco nos preguntábamos en un texto: ¿Facebook como Scarface? ¿O es simple desconfianza? Al parecer ahora existen nuevas razones para hacerse preguntas indispensables.