Cavan tumbas para el salar de Llamara

Cavan tumbas para el salar de Llamara

No pudo ser más dolorosa la sorpresa. Para exhibirlas en Berlín, agentes turísticos y gestores culturales viajaron a tomar fotografías del salar de Llamara, una reliquia natural, a 140 km de Iquique. Sobreviven ahí algunas de las primeras expresiones del vida del planeta, los estramolitos, formados por bacterias responsables del agua azul de los salares. Hace 3.500 millones de años, ellos empezaron a producir el oxígeno que explica la vida conocida hoy en el planeta. Es una de las razones que importan para protegerlas con máximo rigor. El fotógrafo Fernando Olivares C., especialista en tomas sub acuáticas, ha tomado imágenes notables, como la foto que ilustra este texto. Hace poco, la Cámara de Comercio local hizo un esfuerzo para difundir en el mundo los méritos del salar de Llamara, puesto que muchos turistas europeos se interesan por conocer este fenómeno, observable en poquísimos lugares del mundo. Al llegar a terreno, los promotores-fotógrafos del Llamara se encontraron con 14 excavaciones groseras hechas en el área, y profundas huellas de la oruga de una retroexcavadora sobre la piel del salar. Eran de la empresa Soquimich (SQM).

Se ha producido conmoción en el Norte, pero es necesario sensibilizar al resto del país y encontrar aliados importantes para detener el deterioro. La responsabilidad principal, claramente, es de esta empresa, y existen personas a nivel nacional que se hallan en condiciones de influir para que se reparen los daños susceptibles de ser reparados y se detengan las obras. El primero que puede hacer fuerza es Julio Ponce Lerou, presidente-controlador de SQM, que por su cercanía con el poder (este ex yerno del general Pinochet fue gerente de empresas de CORFO y jefe de CONAF) habrá adquirido clara conciencia de la necesidad de evitar crímenes como los señalados, que son capaces de producir daño tanto al país como a quien los comete. También puede hacer fuerza el director más influyente de SQM, Hernán Büchi. Fue su vicepresidente. Y el jefe metropolitano de su campaña presidencial de 1989, tras el fin del gobierno de Pinochet, fue Sebastián Piñera, quien recibió aportes de esa empresa para su propia campaña presidencial. 

No se pueden ignorar, claro está, los derechos de agua legales (no necesariamente legítimos) que SQM  tiene en el salar de Llamara. El problema se ha originado justamente en los esfuerzos explotar dichas aguas en forma rápida. En lugar de utilizar finos tubos-testigo para estudiar el terreno, SQM hizo catorce excavaciones de hasta cinco metros de largo, sin autorización legal. Dice haber actuado con las asesorías de la Universidad de Chile y del  DICTUC, de la Universidad Católica. Parece necesaria una explicación de esos centros de estudio. Con tales intervenciones se abren tumbas para los estromatolitos, formados por células rarísimas, que en miles de millones de años no evolucionaron, y son capaces de sobrevivir en ambientes de extrema alcalinidad, en hielos y agua hirviendo. Las gestiones para detener las exploraciones -ante quien sea necesario-, parecen más que urgentes, apremiantes.