Antonio Skarmeta |  “Nochero en un internado de señoritas”

Antonio Skarmeta
“Nochero en un internado de señoritas”

Publicado el 1 julio 1991

No se atreve a negarlo: el paso de los años influye negativamente sobre él, que ya pasó los 50 años. Ni siquiera le ha desvanecido un rasgo de su personalidad que le enfurece: la timidez. En todo el resto, se podría decir que el tiempo ha beneficiado a este escritor antofagastino, que ocupa un lugar excepcional dentro de la mejor élite chilena. Cifras y títulos son elocuentes: lleva 73 traducciones de sus libros, en 16 idiomas; ha sido jurado en los certámenes de cine de Berlín y Biarritz; es Chevalier de L’ordre des Arts et des Lettres, por el Ministerio de Cultura de Francia; su filme Ardiente paciencia, del cual fue director y guionista, obtuvo dos grandes premios del jurado y del público en Huelva y en Francia, y otros en la  República Federal de Alemania y en el Festival de Cine de Salsomaggiore, Italia.

Sobre sus obras se han realizado ya dos filmes en Alemania y Venezuela. Ha sido profesor de Dramaturgia en la Academia Alemana de Cine y Televisión y es actualmente Profesor Distinguido de Literaturas y Lenguas Románticas en la Washington University of Saint Louis, Missouri. De sus cinco libros de cuentos y sus cinco novelas, han ganado fama y elogios varios títulos: Soñé que la nieve ardía, Ardiente paciencia, La insurrección, El ciclista del San Cristóbal y Match ball. Con su Desnudo en el tejado ganó el premio cubano Casa de las Américas en 1969.

Profesor de Filosofía titulado en la Universidad de Chile y master of arts en Columbia University, después del golpe de 1973 emigró a Berlín Occidental, donde estuvo hasta 1988, año de su regreso a Chile.

¿Dónde estaba entre el 11 y el 13 de septiembre de 1973. ¿Qué hizo?

En Santiago/Citronetear around.

Noticia que disfrutaría más leyendo mañana.

“Democracia chilena sale del cautiverio”.

Para Chile, ¿qué rescataría de los llamados socialismos reales?

La devoción con que se publicaba libros, se compraba libros, se leía libros y se podía que cuando uno viniera trajera libros prohibidos de otros países.

¿Cuál le parece la persona chilena más atrayente y por qué?

Cebolla, pero cierto: todos los chilenos que no aceptaron nunca la dictadura y que actuaron con valor y éxito para desplazarla.

¿Qué animal preferiría ser si perdiera su calidad humana?

Si le contesto me meten preso.

¿Qué libros modernos han influido más sobre usted?

Tierra baldía y Cuatro cuartetos, de T.S. Eliot; El castillo, de Kafka; Esperando a Godot, de Beckett; El ser y la nada, de Sartre; Sendas perdidas, de Heidegger; El cazador oculto, de Salinger; Respirando en el mundo, de Saroyan; El hombre y la gente, de Ortega y Gasset; Con distinta piel, de Dylan Thomas; La muerte de un vendedor, de Arthur Miller; El aire y los sueños, de Gastón Bachelard; Recordando con ira, de John Osborne, y las obras completas de Neruda, Parra, Teillier, Violeta Parra y Gabriela Mistral.

¿Qué tiene Chile que otros países no tienen, al menos en la misma proporción?

Gansos transformados en cisnes.

Defínase respecto del dinero.

Mientras más, mejor.

¿Qué rasgo físico le incomodaba en su niñez?

La sonrisa de niño bueno. Entonces aspiraba a ser malo con todas las fuerzas de mis entrañas.

¿En qué situaciones o frente a qué tipo de personas actúa con timidez?

Ante las señoras que me gustan.

Actitud masculina que le saca de quicio.

Que crean que porque tienen plata son menos tontos que antes.

¿Y de las mujeres?

Que crean que cuando dicen No y siguiendo su estrategia decimonónica, tendrán más adelante la ocasión de decir Si. Not with me, darling.

Diga tres características que le parecen propias de una mujer de mal gusto en el vestir.

Las escritoras maduras que se visten como sus personajes infantiles.

¿Cosas de Chile que modificaría de inmediato?

El monopolio de los hombres. Más mujeres en política y puestos directivos en todos los ámbitos.

¿Por qué siente mayor curiosidad?

Mi curiosidad es absolutamente promiscua.

¿Qué siente y cuál es su planteamiento frente a la homosexualidad?

Zabría zabido.

¿Su relación con la angustia?

La tengo ahuachada.

Defínase respecto a la religión.

“Sobre los dioses no tengo mucho que decir, dado lo oscuro del asunto y lo breve de la vida humana (cito a Protágoras).

¿Y si mañana se le presenta un ser aparentemente extraordinario y le informa: “Yo soy el hijo de Dios”, que le diría?

¡Bienvenido! Siempre quise tener un hermanito.

De sus contemporáneos, ¿a quién más admira?

A mis colegas músicos, pintores, bailarines, escritores, actores, que siguen creando maravillas a pesar del fariseísmo del medio.

¿Con qué automatismo superfluo manifiesta su nerviosismo o tensión?

Poker-face.

Mírese con detenimiento. ¿A qué animal podría parecerse?

¿A una mariposa?

¿Ha lamentado alguna vez no ser una persona anónima?

Sí. Cuando estoy en las carreras de un hipódromo estudiando el programa y se me acercan majaderos a hablarme de literatura.

Comportamiento de los políticos que resulta incomprensible.

Los políticos son comprensibles y previsibles.

¿Qué cosas ha inventado el chileno, según usted?

Los espectaculares homenajes póstumos a artistas y poetas que desprecian o ignoran mientras viven.

¿Ha sido infiel?

No una ni siete.

Perdone la brutalidad de mi pregunta, pero ¿qué cree que la humanidad ha ganado teniéndole a usted?

Un pequeño repertorio de personajes que acompañan y acompañarán a lectores de varias generaciones.

De todas las cosas que ha hecho o conseguido (sin contar su encantadora familia, por favor).

Haber cumplido 75 traducciones de mis libros en un total de 16 idiomas.

¿Cómo se conduce al conducir? Descríbase con valentía.

Locuaz contra todos.

¿Alguna vocación suya se encuentra todavía insatisfecha?

La disipación total.

Idealmente, ¿en qué tareas se sentiría empleando a fondo sus capacidades, satisfaciendo sus ideales y con el entusiasmo colmado?

Nochero en un internado de señoritas

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